Cómo no, acepto bofetadas defensivas y contraaltaneras, pero ya se sabe, opinar es así de sencillo, más que diseñar.
Y mientras uno continúa aprendiendo del camino, al menos ha de tener claro a dónde se dirige, o a dónde quiere dirigirse: yo hacia el infinito y más allá, que diría el gran Lasseter.
Vamos a ello. Este es mi Decálogo del mal INteriorista.
No es un buen INteriorista…
1) No eres un buen INteriorista si entregas a tus clientes Proyectos de INteriorismo cuando ellos solo buscan soluciones a sus problemas.
2) No eres un buen INteriorista si vendes tu creatividad al mayor rapel. Antes de hacerte rico vendiendo has de merecerlo creando.
3) No eres un buen INteriorista si aceptas imposiciones de plazos temporales. Tu musa aparece cuando le viene en gana, no cuando quiere el cliente.
4) No eres un buen INteriorista si regalas tu talento. Si el talento te permite comer se convierte en pasión, si no es así tan solo será un trabajo.
5) No eres un buen INteriorista si solo haces INteriorismo. La innovación creativa viene de afuera, la endogamia disciplinar solo trae ceguera y autocomplacencia.
6) No eres un buen INteriorista si no te manchas los zapatos. El papel lo aguanta todo, es la obra la que te pone los pies en el suelo.
7) No eres un buen INteriorista si solo piensas en estética. La belleza no tiene padres, es efímera, voluble y relativa. Debes perseguir objetivos concretos, funcionales, estratégicos y viables (form follows function).
8) No eres un buen INteriorista si solo piensas en términos de calidad. La calidad se presupone, es inherente al talento y la experiencia. Es la singularidad la que te despojará del cómodo abrigo de mediocridad.
9) No eres un buen INteriorista si te complicas. Solucionar problemas sumando recursos es fácil, lo difícil y recomendable es hacerlo restando (less is more).
10) No eres un buen INteriorista si no eres valiente, y sin embargo humilde. El ególatra diseña con un «porque sí», el buen INteriorista con un «por qué no».
No sé si están todos los que son, pero desde luego son todos los que están. No he pretendido darles orden, simplemente han surgido así. Entre otras cosas porque no creo que ninguno sea más importante que otro sino que, sencillamente, o tiendes a todos o tiendes a cero. Es decir, o tiendes a infinito o no eres un buen INteriorista.
¿Y tú? ¿Qué piensas? Sí, tú que estás leyendo. No me creo que no tengas tus propios principios, ¿cuáles son? Seguro que dicen mucho de ti como profesional. Me encantaría que llenaras los comentarios con ellos. Adelante…
Me gusta, sobre todo el punto 6 «No eres un buen INteriorista si no te manchas los zapatos. El papel lo aguanta todo, es la obra la que te pone los pies en el suelo», supongo que será por deformación profesional, porque soy técnica y me encanta la obra…
Por cierto, hace un par de meses publiqué en mi blog mi propio decálogo. ¿Qué te parece? Me encantará saber tu opinión.
http://www.marcandoladiferencia.com/decalogo-del-disenador-de-interiores/
¡Un saludo!
Hola. Reflexiones brillantes, como todas las vuestras.
Me gusta especialmente la primera. Me parecen acertadas las restantes, excepto la
tercera, que me resulta algo disonante en el conjunto.
En realidad, este tipo de reducciones lingüísticas tienen el gran valor de epatar, cuestionar los paradigmas y abrir la perspectiva a otras consideraciones, pero se dejan por el camino los matices que acompañarían a un texto de mayor extensión. Y estas son admirables. Poniendo esto por delante, haré mi aportación.
El acierto de la primera me lleva a reivindicar la dignidad del trabajo de los cuelgacuadros, que como hace cualquier (honesto) proveedor de productos/servicios, dan solución a un problema o necesidad real y concreto. En un momento y situación determinada, yo puedo no querer/necesitar un proyecto, y ni siquiera calidad o la excelencia. Puedo simplemente necesitar un conversador agradable acerca de lo acertado de una combinación de colores para el cuarto del niño. Y ese profesional (en su justa consideración y coste) cubre perfectamente una necesidad real sin necesidad de malgastar recursos materiales o intelectuales. Un roto para un descosido y, posiblemente, todos satisfechos.
En cuanto a la tercera, prefiero asumir el tiempo como una variable más de la ecuación. No hablamos de magnitudes ridículas de tiempo, como tampoco de dinero, superficies o espacio. El arte (o la creación) sin limitaciones no es más meritorio, sino menos, que aquel que está limitado. Un buen profesor de historia de la ETSAC (hoy fallecido), ironizaba sobre la “libertad creativa” aclarando que muchos de los tapices y obras murales del renacimiento tenían el tamaño que
determinaba la mancha de humedad que ocultaban, por expreso deseo de su
encargante. Simplemente. Y no era peor creación por esa limitación, tan solo
daba solución al problema, incluso el del tamaño. Dar solución al problema en
un tiempo limitado (no ridículo) es resolver todas las variables, sin excepción.
Felicidades por vuestro trabajo. Un saludo.
Hola, muy buen artículo, como casi todos que he leído vuestros. Me parece muy positivo que generar conversaciones de este tipo. Así que me uno.
En general son verdades como puños, aunque me chirría algo la tercera (coincido con Ramón), que debe de haber una cronología adaptada al presupuesto que damos. Supongo que os referíais a no vender ideas «como churros» generando ideas-proyectos como clones uno tras otro.
Me encanta la cinco aunque en mi caso, es la que mas cuesta conseguir, ya que es difícil salir de la linealidad de la tipología de proyectos-intervenciones que te suelen entrar por tu trayectoria.
En fin, me ha gustado mucho este articulo, ya que en definitiva es hablar de la ética en esta profesión, lo que es un buen trabajo y lo que no. Ya bastante tenemos con la escasa o nula representación legal en las administraciones, la poca definición de competencias técnicas, creo que por lo menos comentar estos aspectos nos hace coincidir entre nosotros los profesionales, ahora bien…. Llegará al consumidor final?
Muchas gracias por vuestras aportaciones, son geniales¡¡
Saludos,
Elena Lopez
Buenas tardes.
Sigo tus artículos con interés y te superas en cada uno de ellos , como ya he comentado en alguna ocasión no, soy interiorista , pero hay una frase , aplicada a cualquier profesión » Cuando crees que lo sabes todo dejas de aprender «.
Mi pequeño granito de arena .
Mª ANGELES.
Hola Ivan
Te sigo porque me apasiona el mundo del interiorismo y aunque no soy profesional ( por circunstancias de la vida slgunos descubrimos tarde nuestra verdadera vocacion) creo que el interiorismo es arte mezclado con valentia, asi que me apunto al «por que no»
Un saludo
…si no SIENTES todo lo que discurres,bocetas,reflexionas,proyectas y haces realidad…NO eres un buen INteriorista.
Saludos
Iván,
Buen artículo, como siempre. Yo no sé si soy buen o mal interiorista, sólo sé que lo hago desde hace 20 años y me apasiona. Cada día me cuesta más desarrollar un proyecto sin un «concepto» en cuanto encuentro el concepto logro abrazarlo con colores, texturas y materiales, es pura magia. Creo que debemos desarrollar en interiorísmo emocional, percibir la idea y revestirla de detalles que emocionen…
Un saludo,
Me apasiona el interiorismo y ayudar a resolver las necesidades de las personas creando espacios donde la luz,los colores,las texturas ,materiales etc,hagan del diseño interior algo mágico,único,personal y atractivo.Estudié arquitectura hace años y recien estoy comenzando aprender mucho más de interiorismo «solo sé que no sé nada»..y tengo sed de aprender, de renovar mis conocimientos porque amo el diseño.Este blog me ha ayudado mucho y te felicito Ivan por tu profesionalismo al compartir lo que sientes y vives en esta maravillosa profesión..
Pienso que mi principio es sentir cada proyecto como si fuera mio y lograr que el resultado final sea sorprendente para el cliente.
¿Mi principal mandamiento? No sé si es el principal, pero si me parece muy importante. No eres buen INteriorista si no abres las tripas para ver lo que hay dentro, indagas en las necesidades, en los porqués, en definitiva si no analizas en profundidad. Creo que para «acertar» debes primero escuchar, indagar, y sólo así podrás encontrar la solución adecuada, lo demás es puro azar.
Yo al menos así lo entiendo.
Gracias por el blog.
Hola a todos. Primero os pongo en antecedentes. Aunque siendo jefe de estudios de una constructora, de vez en cuando mi trabajo me permite realizar el interiorismo de cocinas y baños, esto me despeja un poco la cabeza de las grandes obras. También tengo la ventaja de contar con un excelente equipo de obra. Quiero hacer una reflexión sobre el punto 3, donde por desgracia o tienes una caché que hace que el cliente te busque por tu nombre, te pague lo que corresponde (a tu caché) y respete tus tiempos de trabajo (sería como esperar 1 año para tener mesa en el Bulli), o tienes otra realidad que es la de buscar tu mismo la cartera de clientes, amoldarte al tiempo que te dicen y cobrar en función de su economía. Esto es así por desgracia en estos tiempos, pero tranquilos por que esto nos nos hace ser malos interioristas, solo nos falta la oportunidad de demostrar en otros proyectos, grandes y pequeños, todo nuestro potencial. Esa oportunidad esta ahí, siempre esta, da igual que haya crisis o no la haya, solo hemos de buscarla, y sobre todo compartir tus ideas con otros interioristas, hay que asociarse, conocer, y como dice Paula «Indagar». Crea equipo, generar ideas, no te quejes, busca el conocimiento………..y finalmente llegará tu caché………
Buenas noches.
Soy un interiorista recién titulado. Quiero hablar del punto tres, porque parece el más conflictivo…
Mi primera clienta como interiorista llegó a través de una amiga, porque quería renovar su peluquería. No he tenido plazos, pero no se ha dejado de trabajar, no he tenido un tope de gasto, pero siempre me he preocupado por no excederme, y sobre todo, he podido desarrollar no sólo diseño interior, si no que hemos trabajado el diseño gráfico y de producto, entre otros.
Siempre me he considerado con suerte, pero lo cierto es que la busco insistentemente, y aunque me ha llegado de una forma un tanto inesperada, estoy muy contento, y muy agradecido. Un compañero de profesión con mucha experiencia me dijo que hay que esperar al cliente. Como dices en una respuesta, quien no sabe, no quiere o simplemente no busca un interiorista, ni pagará, ni valorará.
Así que mucho ánimo a todos los compañeros, no dejéis de buscar.
Enhorabuena por el blog, y por todo lo que aportas. En la Escuela Superior de Diseño de Murcia te conocemos y hemos seguido varias de tus publicaciones, incluso en una clase de legislación!
Un saludo.